El Black Friday y el Cyber Monday son dos de los eventos más importantes en términos de ventas en los comercios digitales. El objetivo de ofrecer productos rebajados por un tiempo limitado es atraer un mayor número de clientes y, por lo tanto, multiplicar sus beneficios. Al igual que las compras navideñas estos días generan una cantidad importante de ingresos anuales en muchos segmentos.

Palabras como impacto positivo, impacto social o sostenibilidad han escalado posiciones a pasos agigantados en la dirección y así se percibe en las acciones de marketing. ¿Estrategia o necesidad real?

Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste, todavía y como siempre, al invasor.

Agile marketing supone la sincronización de todos los miembros del equipo en pos de una mayor capacidad de respuesta ante los desafíos expuestos.

Actualmente, vivimos en la era digital donde Internet lidera el mercado y se considera imprescindible en los negocios. Es en situaciones como ésta, donde realmente se ve la capacidad de adaptación de la empresas a un nuevo modelo de venta online.

Hoy en día es fácil oír hablar de conceptos como transformación digital. Pero no podemos pasar por alto que, para que las empresas se adapten a la realidad actual y a lo que está por venir, deben apostar por implantar una cultura innovadora en su seno. Esta servirá a su vez como base para impulsar la necesaria transformación digital.

La innovación en marketing digital no es algo que ocurra de un día para otro. Debe ser una filosofía interna de la empresa, un proceso gradual de realización de cambios y pruebas hasta dar con un resultado satisfactorio.

La belleza se está convirtiendo en un estilo de vida que hace que crezcan con fuerza marcas y productos que apuestan por la experiencia, la sensorialidad, la personalización, los ingredientes naturales o la sostenibilidad. Sin embargo no todas las marcas son capaces de generar una experiencia de cliente exitosa.

El Design Thinking es una metodología de gran utilidad para cualquier negocio o empresa que quiera apostar por la innovación en sus productos y servicios, basándose en el cliente como piedra angular del proceso.